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En la Opinión

El Taddeigate y los sin vergüenza.

 

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Vaya ironía histórica. El movimiento que llegó al poder prometiendo extirpar la corrupción de raíz acaba de protagonizar el escándalo más grave en la historia del Instituto Nacional Electoral. La captura comenzó con una tómbola: en 2023, Morena impuso su mayoría en el Comité Técnico de Evaluación y Guadalupe Taddei llegó a la presidencia del INE mediante un sorteo. Era, desde el primer día, una consejera de casa.

La renuncia de Taddei, presentada el 26 de octubre de 2026, ocurrió tras reportajes periodísticos que documentaron la asignación de contratos para la elección judicial de 2025 por un monto de 197 millones de pesos. Licitaciones amañadas, conflictos de interés, proveedores que luego se convierten en directivos del propio INE. El catálogo completo de lo que Morena juraba haber desterrado.

En el INE, Taddei votó todo como Morena quiso: le dio la sobrerrepresentación para que tuviera 73% de los diputados aunque sólo hubiera sacado 57% de los votos. El árbitro no arbitraba: trabajaba para un equipo. Y cuando el escándalo estalló, la presión se acumuló a tal punto que, aunque en un principio aseguró que no cedería, terminó presentando su renuncia.

Lo más revelador no es la corrupción en sí, ya nada sorprende de este régimen, sino el cinismo con que Morena la utilizó. El riesgo es que Morena aproveche el Taddeigate para hacer exactamente lo contrario: utilizar la corrupción que toleró como pretexto para profundizar la captura del árbitro electoral.

El escándalo se produce en el arranque del proceso electoral que deberá culminar con los comicios del 6 de junio de 2027. México enfrenta elecciones históricas con su árbitro descabezado, desacreditado y bajo el control operativo del partido en el poder. Eso no es una crisis institucional accidental. Es el resultado natural de siete años de demolición sistemática de contrapesos.

Los que iban a limpiar al árbitro terminaron ensuciándolo. Y ahora exigen cárcel para quien ellos mismos pusieron. Sin vergüenza, ninguna. Al tiempo.

 

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