Fray Gerardo Arias llama a vivir la fe con responsabilidad y confianza

En la Opinión 22/06/2026 Por: Fray Gerardo Arias O.P

Durante su reflexión dominical sobre el Evangelio de Mateo (10, 26-33), Fray Gerardo Arias, invitó a los fieles a confiar en el cuidado de Dios, pero sin descuidar la responsabilidad personal y comunitaria que implica vivir como hijos e hijas de Dios.

Basado en el pasaje en el que Jesús exhorta a sus apóstoles a no temer y recuerda que hasta los cabellos de la cabeza están contados por el Padre, el religioso explicó que este mensaje no debe interpretarse como una invitación a la despreocupación o a la indiferencia ante las responsabilidades cotidianas.

“El Señor nos dice que no nos preocupemos por lo que vamos a comer o vestir, pero eso no significa vivir de manera despreocupada. Al contrario, nos pide ser responsables de nuestras decisiones y de nuestra vida”, expresó.

Fray Gerardo señaló que la verdadera confianza en Dios debe reflejarse en las acciones diarias, en la manera de hablar y de relacionarse con los demás, recordando que las decisiones individuales tienen repercusiones en la comunidad.

Asimismo, advirtió sobre el riesgo de enfocarse en asuntos que aparentan ser importantes, pero que en ocasiones generan divisiones y conflictos. En contraste, exhortó a los creyentes a trabajar por su crecimiento espiritual y humano, fortaleciendo su identidad como hijos e hijas de Dios.

El predicador destacó que la meta de la vida cristiana es llegar al encuentro con Dios con la tranquilidad de haber actuado con responsabilidad y de haber hecho lo posible por vivir de acuerdo con los valores del Evangelio.

Finalmente, invitó a los fieles a mantener la confianza en la providencia divina, recordando las palabras de Jesús sobre el valor que cada persona tiene ante Dios y la importancia de reconocerlo públicamente a través del testimonio de vida.

Evangelio:

Lectura del santo Evangelio según san Mateo

Mateo 10, 26-33

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.

No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.

¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.

A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos".

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