

Con cámaras térmicas, registros sonoros y trabajo de campo, investigadores y estudiantes de la Facultad de Zootecnia y Ecología de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) estudian a los murciélagos que habitan en el santuario de Santa Eulalia, con el propósito de conocer mejor sus poblaciones, identificar las especies presentes y fortalecer las acciones para su conservación.
Durante una visita a la cueva, el profesor investigador Sergio Levano explicó que este refugio alberga una colonia estimada en más de 3 millones de murciélagos cola de ratón mexicano, cuya actividad representa un beneficio para los ecosistemas y la agricultura de Chihuahua, debido a la cantidad de insectos que consumen cada noche.
“Estamos aquí en el santuario de los murciélagos de Santa Eulalia, Chihuahua. Este santuario fue declarado por la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos como un sitio de importancia a nivel internacional”, señaló el académico.
El reconocimiento distingue la importancia del lugar para la conservación de estos mamíferos, que llegan a la cueva durante mayo y permanecen hasta finales de octubre o principios de noviembre. En ese periodo, las hembras dan a luz a sus crías y la colonia aprovecha la disponibilidad de alimento antes de desplazarse hacia otras regiones.
Levano destacó que se trata de una especie que forma parte del patrimonio natural de la entidad, por lo que consideró necesario que la población conozca sus características y los beneficios que aporta.
“Debemos de estar muy orgullosos de estos murciélagos porque es el murciélago cola de ratón mexicano. Es mexicano, es chihuahuense y es aquilense”, expresó.
Uno de los principales aspectos que estudian los universitarios es la relación entre esta colonia y la actividad agrícola del centro-sur del estado. El investigador explicó que los murciélagos vuelan hacia la región de Delicias, particularmente al Distrito de Riego 005, donde se alimentan de insectos que pueden afectar los cultivos.
De acuerdo con su estimación, cada millón de ejemplares consume alrededor de 10 toneladas de insectos en una sola noche. Si se considera la población calculada en Santa Eulalia, la cantidad podría alcanzar las 30 toneladas por noche.
“Entonces estamos hablando de 30 toneladas de insectos cada noche que hacen los murciélagos de aquí de Santa Eulalia”, indicó.
El académico explicó que esta actividad representa un mecanismo natural de control de plagas y ayuda a mantener el equilibrio ecológico, además de reducir la necesidad de utilizar productos químicos en los campos agrícolas.
“Debemos de proteger a los murciélagos porque sin ellos nuestros alimentos serían más costosos y serían menos saludables porque tendríamos que usar pesticidas y eso costaría demasiado”, advirtió.
La importancia de estos animales también se refleja en el valor económico de los servicios ambientales que proporcionan. Levano mencionó que en Estados Unidos se han realizado cálculos sobre los ahorros que genera el consumo de insectos por parte de los murciélagos en cultivos como el algodón, lo que permite dimensionar el impacto de su presencia en la producción de alimentos.
Además, destacó que estos mamíferos pueden alcanzar velocidades de hasta 160 kilómetros por hora y recorrer distancias superiores a los 100 kilómetros durante sus desplazamientos para buscar alimento. Sin embargo, una de las interrogantes que todavía permanece abierta es conocer con precisión hacia dónde migran cuando abandonan Santa Eulalia al comenzar la temporada de frío.
El investigador explicó que existen estudios que plantean posibles rutas hacia estados como Jalisco, Querétaro o San Luis Potosí, aunque todavía no se cuenta con información suficiente para confirmar sus destinos. Por ello, la universidad trabaja en alianzas con otras instituciones para colocar transmisores que permitan rastrear sus movimientos.
“Ya estamos trabajando en alianzas con otras instituciones para poderles poner estos transmisores”, comentó.
La información que se obtenga permitirá identificar las rutas migratorias, las distancias que recorren y los lugares que utilizan durante sus desplazamientos, datos que pueden resultar fundamentales para diseñar estrategias de conservación a largo plazo.

En este trabajo también participan estudiantes que buscan comprender el papel de los murciélagos mediante la observación directa y el desarrollo de proyectos relacionados con la protección de la biodiversidad. Uno de ellos, José Gómez, explicó que estos animales cumplen una función relevante en las zonas agrícolas, donde su alimentación contribuye a reducir la presencia de insectos perjudiciales para los cultivos.
“Ellos hacen un trabajo muy importante en esta área, que es combatir contra los insectos que son plagas en estos cultivos. Un millón de murciélagos es capaz de acabar con más de 10 toneladas de insectos de una sola noche”, señaló.
Gómez también habló sobre los llamados murcibits, pequeñas estructuras que funcionan como refugios para estos mamíferos y que pueden instalarse en espacios como parras de viñedos o zonas agrícolas de riego. El objetivo es proporcionarles lugares donde puedan permanecer y continuar con su labor de control biológico.
“Lo que se busca con esto es apoyar al murciélago y que también nos sigamos beneficiando de este trabajo que hacen ellos”, explicó.
Para el estudiante, conocer de cerca a estas especies permite cuestionar las ideas que tradicionalmente se tienen sobre ellas, especialmente la creencia de que todos los murciélagos se alimentan de sangre o representan una amenaza para las personas.
Explicó que, de las aproximadamente mil 500 especies de murciélagos que se conocen en el mundo, solamente tres se alimentan de sangre, mientras que muchas otras consumen insectos, frutas o néctar, dependiendo de sus características y hábitos alimenticios.
Esta diversidad también fue destacada por Gael Gil, otro de los estudiantes participantes, quien señaló que, además del control de plagas, algunos murciélagos contribuyen a la regeneración de los ecosistemas mediante la dispersión de semillas.
“Hay unos que se alimentan de frutas que ayudan mucho a la dispersión de semillas”, comentó.
Sus declaraciones reflejan que la importancia de estos animales no se limita a su relación con la agricultura, pues también participan en procesos naturales que favorecen la reproducción de plantas y el mantenimiento de distintos hábitats.
La investigación cuenta además con la colaboración de especialistas de Pronatura Noreste, organización que participa en proyectos de conservación y monitoreo de murciélagos en el norte del país. Carolina Castillo, representante de la organización, explicó que el trabajo conjunto con la UACH incluye censos mediante cámaras térmicas y registros sonoros.
“Junto con la UACH, estamos haciendo un censo de murciélagos a través de cámaras térmicas y sonidos”, señaló.
Estas herramientas permiten recopilar información sobre la actividad de las colonias y obtener datos que contribuyan a identificar las especies presentes. Las cámaras térmicas ayudan a observar la salida de los ejemplares de sus refugios, mientras que los registros sonoros permiten analizar las señales acústicas que emiten y apoyar su identificación.
Castillo consideró que la colaboración entre las instituciones permitirá ampliar el conocimiento científico disponible y fortalecer las acciones de conservación.
“Gracias a esta colaboración vamos a tener más datos y tener más a ciencia cierta cuántos murciélagos tenemos, las especies y demás. Esto es muy importante para seguir haciendo conservación”, afirmó.
La representante también mencionó los trabajos que se realizan en la cueva de La Boca, ubicada en Santiago, Nuevo León, donde existen colonias de murciélagos insectívoros. La experiencia obtenida en ese refugio y la investigación en Santa Eulalia pueden contribuir al intercambio de información entre equipos especializados y a una mejor comprensión de las poblaciones que habitan en distintas regiones.
Otro de los proyectos mencionados durante la visita consiste en actualizar la lista mastozoológica de Chihuahua, es decir, el registro de las especies de mamíferos documentadas en el estado. Uno de los participantes explicó que la última actualización de la lista de murciélagos se realizó en 2006, cuando se tenían registradas 31 especies.
Desde hace aproximadamente cuatro años, el equipo ha trabajado para ampliar ese inventario mediante recorridos y registros de campo, principalmente en la región de las barrancas, con énfasis en el municipio de Urique, donde se realizan conteos periódicos para identificar las especies presentes.
Durante las investigaciones más recientes se reportaron dos posibles nuevos registros para el inventario estatal. Sin embargo, los nombres de las especies mencionadas en la grabación no se distinguen con suficiente claridad para confirmarlos.
La actualización de esta información permitirá contar con un panorama más reciente sobre la diversidad de murciélagos en Chihuahua, conocer mejor su distribución y orientar nuevas investigaciones sobre las condiciones que necesitan para sobrevivir.
Además del trabajo científico, Levano insistió en que la ciudadanía debe evitar manipular a estos animales cuando los encuentre fuera de sus refugios y solicitar apoyo especializado en caso de ser necesario.
“Lo más importante es que cuando tengamos contacto con un animal silvestre, cualquiera que sea, debemos de respetarlos”, puntualizó.
El investigador explicó que los especialistas utilizan equipo de protección para manejar a los ejemplares y recordó que, aunque los murciélagos no suelen atacar a las personas de manera natural, es importante evitar molestarlos o intentar capturarlos sin preparación.
También destacó sus mecanismos de orientación, que les permiten desplazarse grandes distancias y localizar sus refugios, aunque pueden verse afectados por enfermedades u otras circunstancias externas.
Con estas investigaciones, docentes, estudiantes y especialistas buscan generar información que permita conocer mejor a los murciélagos de Santa Eulalia, identificar sus rutas migratorias y documentar su contribución al control natural de plagas y al equilibrio ambiental. El propósito es que los resultados científicos sirvan para fortalecer su conservación y promover una mayor comprensión de una especie cuyo beneficio para Chihuahua va mucho más allá del espectáculo que representa la salida de millones de ejemplares al anochecer.


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