
El valle de las ranas, monjes y hongos, tres lugares para visitar y contemplar
Regional 06/06/2026
LCC. Eduardo Serna Murillo O.P.
La Secretaría de Turismo de Chihuahua me invitó a vivir un momento mágico en Creel, donde se pueden disfrutar algunas de las atracciones que, sinceramente, me relajaron por completo.
Podría pasar horas es estos valles, incluso un día entero de campo o simplemente contemplando las impresionantes rocas que tiene nuestra Sierra de Chihuahua, específicamente en los denominados Valle de los Hongos, Valle de las Ranas y Valle de los Monjes.
Son lugares donde fácilmente podrías hacer un picnic y quedarte todo el día observando la naturaleza, disfrutando del aire fresco e intentando encontrar formas entre las enormes piedras que decoran el paisaje.
Sinceramente, si estás pasando por un bloqueo mental o por el estrés que muchas veces genera el trabajo, te recomiendo visitar estos espacios naturales. Se encuentran a aproximadamente tres horas de la ciudad de Chihuahua. Puede parecer mucho tiempo de traslado, pero la verdad es que vale completamente la pena.
El Valle de los Hongos destaca por sus formaciones rocosas que parecen gigantescos champiñones de Mario Bros. El acceso es sencillo y apto para toda la familia, además de que se pueden realizar caminatas cortas, tomar fotografías o recorrer la zona en bicicleta de montaña.
A unos cuantos metros se encuentra el Valle de las Ranas, llamado así porque varias de sus rocas recuerdan la figura de estos animales. Es una parada breve, pero que complementa perfectamente el recorrido.
Por su parte, el Valle de los Monjes es quizás el más impresionante de los tres, o al menos es el que más me gustó a mí. Sus enormes columnas de roca, algunas de hasta 60 metros de altura, parecen una procesión de monjes observando la inmensidad de la Sierra Tarahumara, también, anteriormente se le llamaba lugar de las cabezas erectas.
Si visitas Creel, estos tres valles son una parada obligada. Más allá de las fotografías, ofrecen algo que pocas veces encontramos en la rutina diaria: tranquilidad, silencio y la oportunidad de reconectar con la naturaleza.

























